Siempre había oído hablar del encierro de este pueblo manchego, pero por problemas de calendario, jamas había podido asistir. Este año, instado por mis buenos amigos José Cruz y Aurora de Valdilecha, nos fuimos Eli y yo dispuestos a conseguir buenas fotos. Preparamos los equipos, y algo para comer después de patear los campos de Brihuega.
Encantados quedamos con el ambiente campero, a pesar de que muchos corredores a pie, se quejaban injustamente de que los caballos solo molestan.
Por otro lado, los toros no dieron nada de juego, su única intención era buscar la sombra, y cuando la encontraban ya no se movían, La única emoción de la tarde nos la presto otro animal que suele tener cuernos. Se trataba de un corzo despistado, que fuel levantado por los caballistas, ese si que corría.
Aparte de esta anécdota, poco mas se vio, de echo uno de los cuatro toros, ni siquiera subió para el llano.
En conclusión, un encierro muy deslucido, con poquitas muestras de calidad, aunque haberlas las hubo, y no gracias a los astados.
Encantados quedamos con el ambiente campero, a pesar de que muchos corredores a pie, se quejaban injustamente de que los caballos solo molestan.
Por otro lado, los toros no dieron nada de juego, su única intención era buscar la sombra, y cuando la encontraban ya no se movían, La única emoción de la tarde nos la presto otro animal que suele tener cuernos. Se trataba de un corzo despistado, que fuel levantado por los caballistas, ese si que corría.
Aparte de esta anécdota, poco mas se vio, de echo uno de los cuatro toros, ni siquiera subió para el llano.
En conclusión, un encierro muy deslucido, con poquitas muestras de calidad, aunque haberlas las hubo, y no gracias a los astados.
Encierro Campero Brihuega, un álbum en Flickr.








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